Los primeros en cruzar no llevaban pruebas: solo el coraje de empezar.Un escritorio conocido con una hoja de cálculo en pantalla, teclado, mouse con cable y bandeja de papeles descansa ante un portón arquitectónico de dos hojas. Tirar de su argolla grande separa las hojas y vuelve más tenue su velo oscuro, uniendo ocho huellas apoyadas en el suelo con el paisaje de niebla y la máquina radial incompleta del otro lado.

Los primeros en cruzar no llevaban pruebas: solo el coraje de empezar.

Tira de la argolla coral grande hacia el lado conocido, o actívala con un toque, Enter o Espacio. Vuelve a activarla para soltar el portón y devolver las huellas al umbral.

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Una crónica viva

Un viaje hacia lo desconocido